Según un nuevo análisis publicado por UNICEF, 1 de cada 5 niños en el mundo carece de agua suficiente para poder llevar a cabo sus necesidades diarias. Deja en evidencia, además, que, en todo el mundo, más de 1.420 millones de personas, incluidos 450 millones de niños, viven en zonas donde la vulnerabilidad hídrica es alta o extremadamente alta.
El análisis, que forma parte de la iniciativa “Seguridad hídrica para todos”, identifica las zonas donde los riesgos de que se produzca una escasez física de agua se combinan con unos niveles deficientes de los servicios de agua. Las comunidades que viven en estas zonas dependen de aguas superficiales, fuentes no mejoradas o fuentes de agua que se encuentran a más de 30 minutos de distancia de sus viviendas.
La directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, en la presentación del informe y con motivo del Dia Mundial del Agua, manifestó que este el problema de escasez de agua se debe, entre otros factores, al cambio climático que afecta al planeta y destacó que los niños son las mayores víctimas. “Cuando los pozos se secan, los niños son los que faltan a la escuela para ir a buscar agua. Cuando las sequías disminuyen el suministro de alimentos, los niños sufren desnutrición y retraso en el crecimiento. Cuando hay inundaciones, los niños contraen enfermedades transmitidas por el agua. Y cuando los recursos hídricos disminuyen, los niños no pueden lavarse las manos para combatir las enfermedades”, reseñó.


. En África Oriental y Meridional se registra la mayor proporción de niños que viven en estas zonas, ya que más de la mitad, el 58%, tienen dificultades para acceder a una cantidad suficiente de agua cada día.
Los niños de 37 países en situación especialmente sensible se enfrentan a circunstancias especialmente graves en términos de cifras absolutas y proporción de niños afectados; es a estos lugares donde se deben dirigir los recursos mundiales, el apoyo y las acciones urgentes. Esta lista incluye Afganistán, Burkina Faso, Etiopía, Haití, India, Kenia, Níger, Nigeria, Pakistán, Papúa Nueva Guinea, Sudán, Tanzania y Yemen.
La demanda de agua sigue aumentando drásticamente mientras que los recursos disminuyen. Además del rápido crecimiento de la población, la urbanización, el uso y la gestión deficientes del agua, el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos reducen las cantidades disponibles de agua potable, exacerbando el estrés hídrico. Según un informe de UNICEF de 2017, casi 1 de cada 4 niños a nivel mundial vivirá para 2040 en zonas donde el estrés hídrico será extremadamente alto.
Aunque todo el mundo siente las repercusiones de la escasez de agua, nadie la sufre más que los niños más vulnerables. Los niños y las familias que viven en comunidades pobres se enfrentan al arma de doble filo que supone tener que hacer frente a altos niveles de escasez de agua y a la vez recibir los servicios de agua más deficientes, lo que hace que el acceso a una cantidad suficiente de agua sea especialmente sensible a perturbaciones climáticas y eventos extremos.


Los niños de 37 países en situación especialmente sensible se enfrentan a circunstancias especialmente graves en términos de cifras absolutas y proporción de niños afectados; es a estos lugares donde se deben dirigir los recursos mundiales, el apoyo y las acciones urgentes.
La entidad promete proporcionar servicios de agua potable seguros y asequibles que sean sostenibles, estén cerca de los hogares y se gestionen profesionalmente, comunidades y servicios de agua, saneamiento e higiene resilientes al clima que funcionen con fuentes de energía de baja emisión de carbono y que fortalezcan la resiliencia y la capacidad de adaptación de las comunidades.


Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF.
“Tenemos que actuar ahora tanto para abordar la crisis del agua como para evitar que se agrave”, declara Fore. “Solo podemos lograr seguridad hídrica para todos los niños mediante la innovación, la inversión y la colaboración, y garantizando que los servicios sean sostenibles y resistentes a las perturbaciones climáticas. Por nuestros hijos y nuestro planeta, tenemos que actuar”.