La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne, advirtió que la continua interrupción de los servicios de salud para las mujeres debido a la COVID-19 podría borrar más de 20 años de avances en la reducción de la mortalidad materna y el aumento del acceso a la planificación familiar. En la sección informativa semanal con los medios de comunicación, la ejecutiva de la OPS destacó las devastadoras repercusiones sanitarias, sociales y económicas que este virus ha tenido en las mujeres.
Etienne indicó que las mujeres se han visto especialmente afectadas por la interrupción de los servicios de salud reproductiva y materna y según estimaciones de la ONU, hasta 20 millones de mujeres en las Américas verán interrumpido su control de la natalidad durante la pandemia, ya sea porque los servicios no están disponibles o porque las mujeres ya no tendrán los medios para pagar la anticoncepción.
En la rueda de prensa que la OPS realiza todos los miércoles vía online, la directora de la entidad, además, expuso que la atención al embarazo y al recién nacido también se ha interrumpido en casi la mitad de los países de las Américas. Recalcó que, al mismo tiempo, las mujeres embarazadas son más vulnerables a las infecciones respiratorias como la COVID-19. “Si se enferman, tienden a desarrollar síntomas más graves, que muchas veces requieren intubación, lo que puede poner en riesgo tanto a la madre como al bebé.


Las mujeres, que representan más del 70% del personal sanitario de América Latina y el Caribe, llevan la peor carga de la respuesta al COVID-19. Sin embargo, también sufren un impacto económico mucho mayor.
La tasa de mortalidad materna en América Latina y el Caribe se redujo de 96 a 74 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos entre 2000 y 2017, una reducción global del 23,1%.
Con motivo de conmemorar el próximo Día Internacional de Acción para la Salud de la Mujer, el 28 de mayo, la directora de la OPS insta a los países a actuar y garantizar que las mujeres y las niñas accedan a los servicios de salud que necesitan, como los de salud sexual y reproductiva, y la atención relacionada con el embarazo y el recién nacido.
“Las mujeres, que representan más del 70% del personal sanitario de América Latina y el Caribe, llevan la peor carga de la respuesta al COVID-19”, afirmó. Sin embargo, también sufren un impacto económico mucho mayor. Las mujeres, que ya son más propensas a vivir en la pobreza, también tienen más probabilidades de haber perdido sus empleos al comienzo de la pandemia.
«Debemos recordar que los retos y las desigualdades a las que nos enfrentábamos antes de la COVID-19 no han desaparecido durante la pandemia, sino que han empeorado y no pueden pasarse por alto. Por eso debemos hacer de la protección de la vida de las mujeres una prioridad colectiva», continuó.
Casos y muertes se estabilizan en niveles alarmantes
Etienne también destacó la afirmación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la semana pasada de que los fallecimientos debidos a la COVID-19 han sido gravemente subestimadas. «El verdadero número de víctimas mortales por COVID-19 en 2020 se acerca a los tres millones de personas, casi el doble de las cifras comunicadas el año pasado», informó. «Preocupantemente, la mitad de estas muertes han tenido lugar aquí, en las Américas, lo que demuestra el impacto desmesurado que esta pandemia ha tenido en nuestra Región».


La tasa de mortalidad materna en América Latina y el Caribe se redujo de 96 a 74 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos entre 2000 y 2017, una reducción global del 23,1%.
Aumentos de casos se han notificado en países de América Central, como Belice, Costa Rica, Honduras y Panamá, donde las camas de las unidades de cuidados intensivos están a más del 80% de su capacidad. En el Caribe, Trinidad y Tobago ha declarado una emergencia nacional tras un reciente brote de COVID-19. Cuba sigue informando de un aumento significativo, y San Vicente y las Granadinas siguen experimentando repuntes después de que su población fuera trasladada a refugios debido a las recientes erupciones volcánicas. «También nos preocupa la tendencia al aumento de las hospitalizaciones en Haití», señaló.
En la República Dominicana los casos de contagios han disminuido, aunque todavía las autoridades no hablan de un descenso de los contagios y muertes, sino de una estabilización por lo que siguen realizando el llamado a la población a seguir manteniendo las medidas de seguridad, las distancias, el uso de mascarillas y evitar las aglomeraciones.
En Sudamérica, las nuevas infecciones han disminuido en Chile, Paraguay y Perú, pero Uruguay, Argentina y Brasil, después de experimentar alguna mejora durante varias semanas, vuelven a ver un aumento de los casos. Bolivia está informando un dramático aumento de casos y muertes, y Guyana está experimentando su mayor volumen de casos y muertes desde el comienzo de la pandemia.